El crecimiento de la criminalidad juvenil en el Perú: ¿fracaso familiar, escolar o estatal?

El aumento de la delincuencia juvenil en el Perú revela fallas profundas en la familia, la escuela y el Estado. Este artículo analiza, desde la criminología y la psicología forense, cómo estos sistemas han contribuido a la formación de entornos criminógenos que impulsan a miles de adolescentes hacia la violencia, la ilegalidad y el crimen organizado.

La criminalidad juvenil en el Perú se ha convertido en uno de los fenómenos sociales y criminológicos más complejos de las últimas dos décadas. Los delitos cometidos por menores de edad —extorsiones, microtráfico, robos agravados, sicariato, trata y explotación sexual— han aumentado alarmantemente, transformando la idea tradicional del adolescente infractor como un actor impulsivo y ocasional. Hoy, muchos jóvenes participan en redes criminales organizadas, operan como mano de obra barata para mafias y reproducen patrones de violencia aprendidos en sus hogares, escuelas y comunidades.

Sin embargo, la pregunta clave no es cuántos jóvenes delinquen, sino por qué lo hacen.
¿Estamos frente a un fracaso del hogar? ¿De una escuela que no forma ni protege? ¿O de un Estado ausente que nunca llegó a los barrios más vulnerables?

La criminología moderna sostiene que la delincuencia juvenil no surge espontáneamente: es el resultado de una interacción compleja entre factores familiares, escolares, comunitarios y estatales. En el caso peruano, estos sistemas no solo han fallado, sino que, en muchos casos, han actuado como entornos criminógenos que empujan a miles de adolescentes hacia trayectorias delictivas tempranas.

Este artículo busca responder, desde una perspectiva analítica, clínica y criminológica: ¿Quién está fallando realmente en la formación de nuestros jóvenes?


1. El nuevo rostro de la criminalidad juvenil peruana

La criminalidad juvenil en el Perú ya no se limita a pandillas pequeñas, violencia reactiva o conflictos escolares. Hoy encontramos:

  • Jóvenes reclutados por mafias extorsivas.
  • Adolescentes sicarios pagados con sumas mínimas.
  • Participación de menores en redes de trata y explotación sexual.
  • Escolares involucrados en microtráfico interno.
  • Niños utilizados como “campanas” o mensajeros criminales.

Esto evidencia una transformación estructural: el joven ya no es un actor marginal del delito, sino parte estratégica del ecosistema criminal urbano y rural.


2. La familia como primer entorno criminógeno

La psicología del desarrollo y la criminología coinciden en que la familia es el principal espacio donde se forman:

  • habilidades sociales,
  • control emocional,
  • sentido de norma,
  • empatía,
  • vínculo afectivo,
  • autocontrol.

Cuando estos elementos fallan, el riesgo criminógeno aumenta.

2.1. Familias fracturadas o ausentes

El Perú presenta altos índices de:

  • violencia intrafamiliar,
  • abandono,
  • ausentismo parental,
  • hogares monoparentales precarizados,
  • consumo de alcohol y drogas en el entorno doméstico.

Muchos adolescentes infractores provienen de hogares donde:

  • nadie supervisa,
  • nadie regula,
  • nadie modela autocontrol,
  • nadie ofrece contención afectiva.

El abandono emocional crea un vacío que el crimen organizado llena con:

  • pertenencia,
  • identidad,
  • reconocimiento,
  • “familia alternativa”.

2.2. Crianza coercitiva y violencia normalizada

La violencia física y psicológica como método de disciplina genera:

  • habituación a la agresión,
  • búsqueda de validación mediante fuerza o intimidación,
  • baja empatía,
  • desconfianza en la autoridad adulta.

El adolescente aprende que la violencia funciona.

2.3. Adultización temprana

Muchos jóvenes trabajan desde los 10–12 años para sostener a su hogar:

  • mercados,
  • mototaxis,
  • construcción,
  • comercio informal.

Esta adultización crea un desfase emocional: jóvenes con responsabilidades de adultos, pero sin recursos psicológicos para asumirlas.

El crimen aparece como atajo económico.

2.4. Transmisión intergeneracional del delito

Cuando padres o familiares están vinculados al delito, el joven recibe:

  • modelos criminales,
  • redes de contacto,
  • legitimación moral del delito.

Es un aprendizaje social directo.


3. La escuela peruana: una institución que perdió capacidad preventiva

La escuela debería ser un espacio de:

  • contención,
  • formación emocional,
  • socialización prosocial,
  • detección temprana de riesgo,
  • prevención del delito.

Pero en el Perú ocurre lo contrario.

3.1. Escuelas saturadas y desbordadas

Docentes enfrentan:

  • aulas con 40+ alumnos,
  • múltiples problemas conductuales,
  • violencia escolar,
  • falta de psicólogos educativos,
  • infraestructura deficiente.

La escuela deja de educar emocionalmente y se convierte en un espacio de supervivencia.

3.2. Bullying como forma de socialización violenta

Miles de estudiantes desarrollan:

  • resentimiento,
  • impulsividad,
  • aislamiento,
  • baja autoestima,

que se convierten en factores de riesgo criminógeno.
Algunos adolescentes encuentran en las bandas un refugio.

3.3. Microtráfico dentro de colegios

Mafias reclutan menores porque:

  • no son imputables,
  • conocen el terreno,
  • tienen contacto directo con sus pares.

El colegio se vuelve mercado y centro de captación.

3.4. Falta de educación emocional y ciudadanía

Los adolescentes no reciben formación en:

  • autocontrol,
  • resolución de conflictos,
  • manejo emocional,
  • mirada ética,
  • habilidades sociales.

La escuela se limita a contenidos académicos desconectados de su realidad social violenta.


4. La comunidad como entorno criminógeno

El barrio donde un joven crece marca su trayectoria de riesgo.

4.1. Barrios sin presencia estatal

En zonas donde el Estado no llega:

  • no hay seguridad,
  • no hay programas sociales reales,
  • no hay espacios públicos,
  • no hay oportunidades.

El crimen ocupa ese vacío.

4.2. Pandillas y crimen organizado como referentes

Las bandas ofrecen:

  • identidad,
  • protección,
  • pertenencia,
  • ingresos,
  • prestigio.

Para un adolescente sin oportunidades, esto es irresistible.

4.3. Normalización de la violencia comunitaria

El joven crece viendo:

  • robos,
  • extorsiones,
  • asesinatos,
  • violencia doméstica,
  • armas de fuego,
  • consumo de drogas.

Esto reduce la sensibilidad moral:
la violencia deja de impactar y se vuelve opción de vida.


5. El Estado ausente: la raíz más profunda del problema

5.1. Falta de políticas de prevención juvenil

El Perú no cuenta con:

  • programas de mentoría,
  • espacios comunitarios terapéuticos,
  • apoyo psicosocial sostenido,
  • intervención familiar temprana,
  • redes de protección emocional.

La intervención estatal llega tarde o nunca.

5.2. Servicios de salud mental insuficientes

Menos del 30% de adolescentes con problemas emocionales recibe apoyo profesional.
Muchos cargan:

  • depresión,
  • trauma,
  • ansiedad,
  • trastornos conductuales no tratados.

El delito aparece como válvula de escape.

5.3. Justicia penal adolescente débil y contradictoria

La justicia juvenil peruana presenta:

  • medidas socioeducativas ineficaces,
  • centros juveniles violentos,
  • programas de reinserción inexistentes,
  • falta de enfoque de riesgo criminógeno.

La reincidencia supera el 60% en algunas regiones.

5.4. Falta de oportunidades reales

Sin empleo, sin educación técnica accesible y sin espacios recreativos, el joven encuentra en el crimen su única forma de movilidad social.


6. ¿Fracaso familiar, escolar o estatal? Análisis interdisciplinario

La pregunta no debe dividir, sino integrar.
La realidad criminológica peruana muestra que:

  • La familia se ha debilitado.
  • La escuela ha perdido capacidad protectora.
  • El Estado nunca estuvo presente.
  • El crimen organizado se ha fortalecido.

Son fallas convergentes que conforman un ecosistema criminógeno integral.

La criminalidad juvenil es la consecuencia lógica de un país donde:

  • la contención afectiva falla,
  • la formación escolar falla,
  • la protección estatal falla.

Y donde el crimen ofrece lo que ninguna institución ofrece:
identidad, pertenencia, ingresos y propósito.


7. Implicancias psicológicas de la criminalidad juvenil

7.1. Desarrollo moral incompleto

Muchos adolescentes no internalizan normas porque no las vivieron en casa ni en escuela.

7.2. Búsqueda intensa de identidad

Las pandillas explotan esta necesidad psicológica.

7.3. Impulsividad y baja regulación emocional

Factores de riesgo primarios para delitos violentos.

7.4. Trauma complejo no tratado

El crimen es, muchas veces, una respuesta adaptativa al trauma.

7.5. Reforzamiento positivo del delito

Cada acto exitoso consolida la conducta.


8. ¿Puede revertirse este fenómeno? Condiciones mínimas

8.1. Políticas de prevención temprana

Intervención familiar desde la primera infancia.

8.2. Escuelas con psicólogos, tutores y programas socioemocionales

No solo matemáticas: habilidades para la vida.

8.3. Comunidades seguras y espacios de desarrollo

Arte, deporte, cultura, empleo joven.

8.4. Reforma profunda de justicia juvenil

Evidencia criminológica, no castigo simbólico.

8.5. Programas de mentoría y redes protectoras

Adultos significativos que cambien trayectorias de riesgo.

8.6. Presencia estatal donde hoy manda el crimen

Sin Estado, no hay prevención.


Conclusión

La criminalidad juvenil en el Perú no es producto de jóvenes “malos”, sino de instituciones débiles que no formaron, no protegieron y no acompañaron. La familia, la escuela y el Estado han fallado simultáneamente, creando un ecosistema donde el crimen aparece como opción racional de supervivencia y desarrollo.

El desafío criminológico y social no es castigar más, sino comprender y transformar los entornos que generan delincuencia. Sin una intervención estructural e integral, el Perú seguirá viendo cómo miles de adolescentes ingresan a un camino delictivo del que pocos regresan.


Bibliografía

  • Moffitt, T. (1993). Adolescent-Limited and Life-Course-Persistent Antisocial Behavior.
  • Felson, M. (2006). Crime and Everyday Life.
  • Sherman, L. (1998). Evidence-Based Crime Prevention.
  • ONUDD. Informes sobre delincuencia juvenil en América Latina.
  • Ministerio de Educación del Perú. Reportes de violencia escolar.
  • Defensoría del Pueblo. Informes sobre justicia penal juvenil.
  • Ministerio del Interior. Estadísticas de criminalidad juvenil.

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